| Fotos de Pedro Hoya |
Fotos de J.l. Asín
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Fotos de Casimiro Hernández
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Fotos de Carlos Ramos
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Fotos de Amable
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Organiza Jesús Camarero
Domingo, 27 de noviembre de 2016
Desde La Alberca salimos a un sendero entre muros de piedra al arroyo de Arrohuevos que cruzamos. Avanzamos entre algunos frutales, robles y castaños que nos conducirán hasta “El Pontón”, antiguo puente sobre el río Francia. Ascendiendo por la ladera izquierda del río Francia, por una senda bien marcada, se aprecia la diferencia de los dos márgenes, ésta más desprovista de vegetación sin los robles y castaños a diferencia de la otra. Aunque en nuestro camino veremos el desvío de “La Legoriza”, continuaremos por nuestra senda dirección San Martín, con una vegetación de matorral y algunos robles hasta desviarnos al llegar al paraje de La Picotina, con formaciones rocosas que culminan en el Pico Mancera . Se inicia un descenso paulatino por el margen izquierdo del río Francia, pasaremos por el Mirador de los Cávenes, viendo el charco de
El Caozo y la Hoya para descubrir las ruinas del primer molino de los cinco que veremos, siendo utilizado cada uno de ellos para moler un tipo de cereal diferente. Estos molinos recibían las aguas del río Francia descendiendo a diferentes niveles, habiendo sido necesaria la construcción de acequias para el aprovechamiento de la fuerza del agua. En este tramo cruzaremos el Arroyo de los Lanchares, haremos un alto en el camino para desde el Mirador de los Diablos apreciar el majestuoso cortado de piedras justo enfrente bautizado como “Los Campanarios de los Diablos”, cruzamos el arroyo de San Benito cuyo nombre se debe a que su nacimiento se encontraba cerca del antiguo Convento del mismo nombre, actualmente en ruinas. Tras asomarnos al mirador, llegamos a dos lugares emblemáticos para encontrarse los jóvenes del lugar: los charcos de La Mierla y de los Estudiantes. Llegaremos a San Martín del Castañar .
Descenderemos por un bonito sendero hacia las Casas del Conde, por el camino encontraremos olivos decorados. Un poco de carretera después de Casas del Conde empalmaremos con la Ruta de Los Prodigios hasta Miranda del Castañar donde finaliza nuestra ruta.
Se ruega:
• Llevar agua y comida, en el recorrido no hay agua potable.
• Botas, son necesarios pantalones largos, hay zarzas.
• No separarse del grupo, aunque el camino está definido, hay
momentos en que hay derivaciones engañosas.
Se recuerda: que desde el momento en el que alguien se apunta a la ruta, si no comunica su baja antes de que empiece el plazo para los no socios, queda obligado a pagar el importe de la salida independientemente de la justificación para ello. Quedando solo eximido del abono si el autocar completa la totalidad de las plazas, lo que le sería comunicado, por lo que en caso de no recibir comunicación al respecto tendrá que abonar la salida.
La actividad de senderismo es gratuita, el único importe a abonar es en concepto de desplazamiento.
"El Club de Senderismo Santa Marta K-mina comunica a sus socios y participantes en las actividades programadas que tanto el club como los organizadores no asumen ninguna responsabilidad en caso de accidente. Los socios y participantes actúan bajo su exclusiva responsabilidad y cualquier gasto que se ocasione ante algún accidente o evacuación es cargo exclusivo del excursionista, recomendando a todos los socios y participantes la posesión de la Licencia Federativa, cuyo seguro cubre estos riesgos. El hecho de asistir a las salidas presupone la aceptación de esta cláusula. Quienes no la acepten, se abstengan de realizar dichas actividades".
RUTA VALLE DE LOS TEJOS. (6 DE NOVIEMBRE DE 2016)
NUÑOMORAL- PRESA DE ARROCEREZAL- MIRADOR DE LOS TEJOS –PRESA- CEREZAL- NUÑOMORAL (14 KM)
La mejor manifestación de esta especie en Extremadura se encuentra en el término municipal de Nuñomoral, concretamente en El Cerezal, en pleno corazón de Las Hurdes. En este paraje se encuentran 56 tejos de más de 3 metros de altura conocidos como los Tejos del Cerezal que han sido declarados Árboles Singulares.
Los Tejos de El Cerezal, especie muy escasa, es la mejor conservada de Extremadura, ya que apenas quedan unos 230 tejos distribuidos por las Hurdes, Valle del Ambroz, Valle del Jerte y La Vera (zona norte), lo que ha motivado su catalogación como especie en peligro de extinción dentro de la región. Esta especia de árboles fue reverenciada por los druidas, la casta sacerdotal del pueblo celta, quienes consideraban al tejo un árbol mágico con el que elaboraban sus ungüentos y realizaban conjuros. Además, con sus ramas fabricaban bastones “mágicos” y con palillos de este árbol predecían el futuro.
Esta reliquia botánica fue el primer espacio protegido de Las Hurdes desde el año 1999, fecha en la que el paraje fue dotado de una Area Periférica de Protección que ocupa una superficie de13 hectáreas.
1er tramo de la ruta (4´5 km)
Partimos de un pequeño parque frente a la Plaza del pueblo y la iglesia y desde allí, cruzamos el puente sobre el rio Hurdano, para dirigirnos a la salida del pueblo por una pista de cemento por la cual ascenderemos hasta alcanzar una pista de tierra. Llegamos a una balsa de agua de las que se utilizan para los incendios y giramos a la derecha. Seguiremos por esta pista durante 3 km casi en paralelo al Arroyo Jineta, hasta llegar a la Presa de Arrocerezal. Situada en el Valle Juana y a los pies del Pico Arrobuey (1.400 m)
INICIO DE LA RUTA PRESA DE ARROCEREZAL
2º tramo de la ruta (5 km):
Bordeamos la presa por un lado (no la vamos a cruzar), hasta enlazar con la Verea del correo, llamada así, porque era el antiguo camino que el cartero Francisco Palomo recorría, para llevar la correspondencia a los pueblos de la zona. Este trayecto comenzaba en Caminomorisco y finalizaba en El Cerezal.
PANEL INFORMATIVO VEREA DEL CORREO Y PUENTE SOBRE EL ARROYO
CEREZAL
Vamos a seguir esta bonita vereda rodeada de helechos, brezos y pinos, escuchando el discurrir del Arroyo Cerezal, cuyo cauce lleva agua con las primeras lluvias de otoño, encontrándonos con alguna poza.
Llegamos hasta un puente de madera, lo cruzamos y continuamos por este camino hasta llegar al panel de señalización que indica El mirador de los Tejos, La China y Nuñomoral.
Cartel de Desvío y 1er Tramo subida el Mirador de los Tejos
Seguimos dirección al Mirador, hasta donde subiremos durante 1´9 km por una senda muy estrecha de pizarra (se recomienda ir en fila de uno en uno en esta tramo). El camino tiene un desnivel de unos 500 m al subir y al bajar siendo el tramo más complicado de la ruta.
Llegando al mirador la vereda zigzaguea, lo cual hace más cómoda la subida, donde iremos viendo el espeso bosque de tejos, madroños, enebros, castaños, encinas…
Una vez arriba podremos contemplar unas vistas espectaculares.
Haremos un descanso y después descenderemos poco a poco hasta volver de nuevo a la presa de Arrocerezal donde comeremos.
.MIRADOR DE LOS TEJOS
3er tramo de la ruta (4´5 km)
Después de reponer fuerzas, emprendemos la vuelta por la otra parte de la presa de Arrocerezal, para coger un camino de tierra hasta llegar a la alquería de El Cerezal, pequeño pueblo que pertenece a Nuñomoral, de unos 100 habitante y con el encanto de la arquitectura típica hurdana de pizarra, los bancales usados en los cultivos dada la orografía del terreno y los meandros que forma el río a su paso.
Cuenta la tradición que este pueblo estuvo situado en los años de su creación en el lugar llamado "El Manué", o sea, antes estaba más retirado de la garganta denominada "Arrocerezal" que en la actualidad. Refieren que es el pueblo más frío de todas Las Hurdes, ya que se levanta prácticamente en la confluencia de tres ríos: el Hurdano, el Malvellido y el Arrocerezal. También es conocido como el pueblo de los ríos y de los puentes.
Atravesamos el Cerezal y continuamos por la carretera, con mucho cuidado, durante 1 km y medio hasta Nuñomoral, donde terminamos la ruta.
VISTA DE NUÑOMORAL
Nuñormoral está situado al Norte de Extremadura y de la provincia de Cáceres, en la comarca de Las Hurdes. Es cabeza de concejo y congrega a 10 alquerías. Tiene una población de unos 390 habitantes.
Destacan como lugares de interés el Ayuntamiento y la Iglesia, cuya arquitectura es la típica hurdana y también sus alrededores donde podemos disfrutar de agradables paseos en la naturaleza y de numerosas zonas de baño.
Ruta organizada por: Silvia Paule, E. Antonio Gómez y Asun Sierra
ANEXO 1- FLORA
Hablar de flora en Las Hurdes, es hablar de variedad y coexistencia entre los árboles y plantas autóctonas y las repoblaciones a las que ha sido sometida la comarca.
Lo poco que se sabe sobre la vegetación hurdana está escrito en los barrancos y tierras de Las Hurdes.
Al entrar en Las Hurdes podemos ver un paisaje verde, una sábana que cae por encima de sierras y montes tiñéndolo todo de verdor y frescura. La mayor parte de lo que podremos divisar será el bosque de pinos, pero no hay que confundirse, los pinos son una especie que se ha utilizado para la repoblación. La verdadera flora de Las Hurdes la podemos encontrar en veredas recónditas y paisajes abruptos y virginales. Así, podemos encontrar combinaciones tan interesantes como los bosques de encinas y madroños de zonas umbrosas, los enebrales de laderas rocosas, las alisedas de los cursos fluviales o los bosques mixtos de roble, encina, alcornoque y quejigo que se encuentran en un estado de conservación excepcional.
La presencia en algunos casos de especies arbóreas raras como el acebo, mostajo y, sobre todo, el tejo, configuran un escenario natural que ha sido muy poco valorado en general y al alcance de caminantes pacientes y aventureros.
Tipos de flora
Encina.
Especie muy abundante y autóctona que aparece tanto en partes bajas de la sierra como entre las pizarras de las laderas más empinadas.
Madroño.
Cuyos llamativos frutos son un buen alimento y reclamo para la fauna. Aparece en las partes altas y bajas de la comarca.
Tejos.
El tejo, nombre genérico "Taxus", crece generalmente de manera aislada o dispersa y al amparo de otros bosques y es venenoso para el hombre. Una de las especies más antiguas de Europa, presentes en el viejo continente desde la edad Terciaria. Constituye una verdadera reliquia botánica que aún pervive en el extremo norte de la provincia de Cáceres. Los Tejales de Cerezal, en Las Hurdes, son el núcleo mejor conservado de Extremadura. Y desde el 27 de Abril de 1.999 se constituye en el primer espacio protegido de Las Hurdes.
Es un árbol pequeño que por lo general alcanza entre 6 y 12 metros de alto. Su copa piramidal está formada por ramas en horizontal o ascendentes, y éstas por hojas aciculares de color verde oscuro por el haz y algo más claro por el envés. Colocadas en doble fila, a modo de peine. El tronco es largo y sinuoso, cuya corteza de color pardo rojiza se desprende mostrando manchas rojizas.
Habita en los barrancos y laderas umbrosas de suelos frescos, preferentemente calizos, aunque se adapta a los silíceos. Se puede encontrar en altitudes desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros. Es una especie de amplísima variedad ecológica.
Encontramos muchos más tipos de flora como puede ser aliso, sauce, fresno, acebo, durillo, arraclán, zarzas, roble, Así como especies cultivadas castaños, olivos, cerezos,...
A unos nueve metros de altura, desde un mismo punto, se ramifica en numerosos cimales con disposición enmarañada que, al principio, se elevan, pero rápidamente se arquean hasta tomar disposición péndula, llegando la ramillería secundaria a poca distancia de la base.
ANEXO 2- FAUNA
Hablar de fauna en Las Hurdes es hablar de riqueza y diversidad. En las aguas de los ríos podemos encontrar a algunas parejas, cada vez más escasas, de nutrias. Esta especie de gran agilidad y destreza en el agua, encuentra su alimento en los ríos, basado principalmente en truchas, barbos, bogas, etc. Encontramos también en las riberas de sus cauces, al mirlo acuático y al martín pescador.
Sus bosques ofrecen alimento y cobijo a una gran variedad de mamíferos como son cabras monteses, jabalíes, ágiles corzos, zorros. Sin olvidar a las esquivas jinetas, comadrejas o los gatos monteses entre otros muchos, esta última especie se encuentra protegida por la ley para su conservación al igual el erizo común y las cabras salvajes.
Pero volvamos otra vez con nuestras aves, puesto que son un punto determinante en nuestra fauna. No olvidemos que Las Hurdes posee una zona ZEPA y una zona LIC. Esto es garantía de observación de ciertas aves peculiares ya, por su difícil avistamiento.
Son factores que configuran un ámbito ornitológico de vital importancia, al poseer gran cantidad de familias de aves catalogadas como especies estrella en temática ornitológica. Sobrevuelan nuestros valles desde halcones peregrinos, águilas culebreras, gavilanes y azores, hasta águilas calzadas y los gráciles cernícalos tanto el primilla como el común. Unidos a este grupo especial de voladores están también las corrucas, oropéndolas, picogordos y collalbas negras y rubias. Y ante todo no se nos olvide mencionar la tímida cigüeña negra a la que podemos ver alzando su vuelo en estos verdes espacios.
En los roquedos serranos nidifican otras de las grandes rapaces, como el águila real, águila perdicera, buitres leonados, alimoches y el cada vez más escaso buitre negro que surcan los cielos de estos parajes.
También pueden ver en la comarca al milano negro, águila ratonera, alcotán, arrendajo, pito real, cuervo y autillo entre otras muchas especies.
Al anochecer el ulular del cárabo y la silueta del búho real nos anuncian los misterios de la noche. Y abren al alba la llegada de un nuevo día los ruiseñores que llenan de trinos las riberas de los ríos.
Reptiles, muy ligados al agua, son el lagarto verdinegro y los galápagos europeo y leproso. De entre los anfibios podemos destacar a la salamandra, sapo común y tritones ibérico y jaspeado.
Como podemos observar una gran cantidad de especies están íntimamente ligadas a la gran cantidad de ríos que existen en Las Hurdes.
Históricamente el lobo ha tenido gran repercusión en las fantasías y miedos de los hurdanos. Esto fue antigüamente, ya que en la actualidad se extinguieron en la zona.